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Texto Libre

11 febrero 2015 3 11 /02 /febrero /2015 04:02
Templo Parroquial de San Luis Gonzaga. Sevilla Valle.

La fe llega a nuestra ciudad con los fundadores, personas profundamente creyentes y ancladas en la confianza en Jesús y María. La historia es extensa; destacamos lo fundamental; en los albores hubo una semilla germinada que hoy contemplamos con regocijo; no la podemos olvidar; no podemos dejar que se quede en el pretérito como un elemento fosilizado; no queremos que entre nosotros se hagan realidad las palabras dramáticas que evocan la ingratitud plasmadas por la fugacidad de nuestra vida —según la expresión de Francisco de Quevedo y Villegas—: “ayer se fue, mañana no ha llegado, hoy se está yendo sin parar un punto”[1].

Estos orígenes han marcado la historia sucesiva de la ciudad, de la cultura y de la espiritualidad; dieron lustre a nuestra ciudad y le otorgaron lo necesario para desarrollarse dignamente; tal vez hoy hemos perdido mucho de ello gracias a la indiferencia, la indolencia, la falta de identidad, la espantosa ausencia del sentido de pertenencia que nos sumerge en la incapacidad de asumir el liderazgo urgente para el progreso de nuestros pueblos.

Empecemos este recorrido fijándonos en la primera acción pastoral registrada por escrito, en San Luis: la llegada de los Padres de la Congregación del Santísimo Redentor ―Padre Redentoristas―; ellos vinieron hacia 1906 para hacer unas romerías ―misiones populares― desde Buga, donde han sido custodios de la venerable imagen del Señor de los Milagros desde 1884.

El Templo Parroquial de San Luis Gonzaga[2]

«Sevilla surgió a la vida y empezó a desarrollarse merced a las poderosas corrientes inmigratorias que vinieron a buscar en el corazón de una inmensa selva, una parcela donde labrarse, en dura brega, un modesto porvenir».[3] Y así, naciendo la población, va surgiendo el templo parroquial que subsistió hasta 1935 cuando se inicia la construcción del actual.

La primitiva Iglesia Parroquial fue construida por los primeros moradores de San Luis en «convites, trabajo personal y contribuciones en efectivo. De éstas sólo tenemos noticia que Don Heraclio Uribe Uribe contribuyó con la suma de doscientos pesos que por aquel tiempo era una suma enorme»[4].

Inicios del nuevo Templo Parroquial:[5] El 31 de julio de 1922 se reúne por primera vez la Junta de Fábrica Parroquial ―junta económica―, con los siguientes miembros: Bernardino Ramírez, Pedro Emilio Gil Jaramillo, Carlos Ossa Tobón como síndico; su objeto era la administración económica de la parroquia y la construcción de un nuevo Templo. En el acta del 5 de junio de 1923 se propone instalar la energía eléctrica al templo y la casa cural. En 1925 Monseñor Heladio Posidio Perlaza Ramírez, primer Obispo de Cali, dio la orden de edificar un nuevo templo; de ello da fe el Auto de Visita del 9 de septiembre del citado año: «Créese por el R.S. Cura una Junta de principales, llamada Junta de construcción del nuevo Templo […] a base de la confianza que inspiran las altas aspiraciones que hemos palpado en esta ciudad cristiana y progresista. Así como lo quieren los vecinos, el templo que se proyecta debe ser una obra de aliento, ejecutada bajo un plano que sometemos a nuestra aprobación, y como un testimonio de fe y generosidad, que Sevilla legará a las generaciones venideras»[6]. Luego, en 1927, Monseñor Maximiliano Crespo Rivera hizo el llamado para la construcción. El 20 de agosto de 1927 el Arzobispo de Popayán ―en ese momento Administrador de la Diócesis de Cali― Monseñor Maximiliano Crespo Rivera, en visita pastoral a Sevilla, dio posesión a la junta Pro-Templo: Jesús Antonio Gómez Barco, Leopoldo Ocampo, Emilio Grisales (tesorero). El Pbro. Marco Tulio Collazos Mayor impulsó bastante la idea de la nueva edificación. De esta visita pastoral queda la siguiente referencia: «Llamamos seriamente la atención a los vecinos de Sevilla acerca de la imperiosa necesidad de construir lo más pronto posible un templo decente, capaz y proporcionado al crecido número de habitantes que tiene hoy este distrito. Con este objeto, en uso de nuestra autoridad constituimos una junta que se llamará: ‘Junta Constructora del templo’ cuyo presidente será el párroco […]»[7]. En octubre [28] de 1933, el Pbro. Narciso de J. Rentería da inicio a la construcción del actual templo, contando con el apoyo amplio y generoso de toda la comunidad. A éste le sucede el Pbro. Plinio Guillermo Quintana Polanco quien adelanta gran parte de la obra. Además, se hicieron colectas en las veredas. El segundo Obispo de Cali, Monseñor Luis Adriano Díaz Melo aprobó los planos a los que se agregó un 10% de la capacidad sobre los planos primitivos en los cuales intervino el Hermano Silvestre, de la Comunidad Redentorista de Buga, el 4 de mayo de 1933. El Obispo manifiesta que el material de ladrillo debía emplearse para los cimientos, pues, la obra estaba planeada para hacerse en concreto y cemento armado. Es de admirar la capacidad de entrega de los fieles, incluso, donando sus propias de alhajas para recabar fondos; en “Horizontes”[8] se habla de una velada a beneficio del templo con el drama “La Carcajada”, obra en tres actos.

Fueron los ingenieros Borrero y Ospina ―Ingenieros Contratistas― quienes llevaron adelante la obra y su dirección técnica. «Sobre los planos elaborados en estilo gótico por los ingenieros Borrero y Ospina, se han iniciado ya los trabajos de la cimentación del templo de esta ciudad […] Su fachada principal será de 20 metros de ancha y llevará tres grandes portalones. Una esbelta torre de 55 metros de elevación dará remate a esta fachada. Las paredes laterales tendrán 58 metros de largas e irán formadas de amplias ventanales en forma ojival […] La obra costará unos $ 80.000».[9]

En 1933 la junta estaba integrada por: Dr. Roberto Jaramillo, Dr. Roberto Villa, Dr. Roberto Mejía, Dn Abel Botero, Dn Lázaro Roldán Ossa. La obra es llevada adelante por el ingeniero León A. Silva. En el acta No. 7 del 1 de octubre de 1933 se dice a la letra: «Estos trabajos de construcción se empezarán dentro de unos quince días […] Autorícese al señor Presidente de la junta para que proceda a efectuar el contrato respectivo con el ingeniero Silva de conformidad con el proyecto presentado»[10]. En el acta No. 8 del 26 de octubre de 1933 dice que se pusieron en consideración los planos de la cimentación elaborados por el señor Silva, planos éstos que han de recibir la aprobación de los señores (NN) Borrero y [Francisco] Ospina, ingenieros de la ciudad de Cali y distinguidos profesionales. Allí mismo se dice «que se autorice al señor Silva para comprar lo siguiente: ciento veinte varillas de hierro de una pulgada de diámetro y seis metros de largo; ciento cuarenta varillas de media pulgada y seis metros de largo; cinco arrobas de hierro de tres octavos; doscientos sacos de cemento»[11].

Cabe destacarse que hubo un comité femenino en 1933 conformado por: Rosalía Toro v. de Sánchez, Tulia Restrepo y Rosaura de Márquez. Se realizaron varios festivales pro – templo y un baile que estuvo bajo la dirección de Azael Ceballos, Julián Serna Hoyos, José J. Jaramillo, Marcial Burbano, Leopoldo Gil Jaramillo, Tulia de Restrepo, Ana de Ceballos, Inés de Ortíz, Gilma de Jaramillo, Melania de Osorio, Teresa Hoyos, Concha Ceballos, Julio Villegas, Tomás Arana, Pompilio Ceballos, Dr. Ramón Jaramillo, Luis Botero, Eduardo Arcila, Francisco Piedrahita, entre otros[12].

En el acta No. 24 del 5 de marzo de 1934 se comunica al arquitecto Silva que no se le contratará más por falta de recursos; éste responde pronto diciendo que hará su trabajo de modo gratuito. El 7 de abril de 1934 tiene lugar la visita, a la obra, por el ingeniero Francisco Ospina, quien avaló lo hecho hasta el momento, haciendo pequeñas correcciones; por ejemplo, se estaban haciendo variantes a los capiteles y ordenó se ajustaran a los planos originales. Hasta ese momento los trabajos iban muy adelantados[13]. Por ello, en el arduo camino de construcción se afirmó: «en estos muros que ya dejan adivinar la magnificencia de la casa del Señor; en esas preciosas columnas que sostienen los arcos, en ese principio de techumbre, están representados los esfuerzos y los entusiasmos [del] pueblo sevillano».[14]

Concluida la obra en 1940, el templo resultó ser un signo evidente de la fe de los sevillanos y sus moradores y, también, una obra admirable de arquitectura, gusto y elegancia. Ello lo describen muy bien las palabras que siguen: «El nuevo templo es todo un tratado de piedra de la línea dura y definitiva. En las aristas múltiples de su frontis la luz resuelve su compleja identidad en una sugestiva conflagración de matices. Su torre-chapitel, dorada saeta, abre en el cielo la luminosa flor terminal de sus cuatros lucernas; diríase una girándula en reposo perpetuo»[15].

En «el carnaval de 1937, que fue estupenda afirmación de la cultura sevillana, tuvo entre otros motivos, el de la adquisición de un reloj para servicio público. Los acreditados talleres Robledo, de Medellín, se encargaron de la construcción y la entregaron a satisfacción en los primeros días del marzo último ―1937―. El 20 del mismo mes, en medio de torrencial aguacero, el señor Cura Párroco ―Pbro. Plinio Guillermo Quintana Polanco― hizo la ceremonia de bendición e inauguración del reloj»[16].

Quiénes impulsaron esta magna obra

Pbro. Manuel Antonio Fernández Sanclemente

Antes de la presencia de los Padres Redentoristas, en 1906, según se cuenta, había venido a celebrar la primera Santa Misa el presbítero bugueño Manuel Antonio Fernández Sanclemente; corría el año de 1905.

Cuando vino a San Luis, era párroco de Andalucía ―San Vicente Ferrer―

Este sacerdote es de importancia histórica para Sevilla, pues figura, según el archivo histórico de la Arquidiócesis de Popayán, como el primer encargado de la vida pastoral ―Vice Cura Párroco interino― de San Luis.

Pbro. Lisímaco Lareu Gálvis

Lisímaco Lareu Gálvis nació en Zaragoza, cerca de Cartago, Valle del Cauca, en agosto de 1876.

El Pbro. Lisímaco Lareu Gálvis, primer vice-párroco de San Luis fue ordenado sacerdote en 1904

Ilustre presbítero cartagüeño que regentaba en ese momento ―1908― la parroquia “Santa María Magdalena” de Riofrío y a quien el Arzobispo de Popayán, Excelentísimo Señor Manuel Antonio Arboleda Scarpetta envía para presidir en la fe a los fieles que fundaban esta localidad. Según el “Diario” de Don Antonio María Gómez Flórez, el sacerdote llegó en medio del regocijo de la población; era el año 1908; con él se inicia la vida parroquial, pastoral y sacramental de San Luis y se abren los libros de registros de los sacramentos.

La vida vice parroquial fue iniciada en 1908

Pbro. Ángel María Camacho A.

El Padre Camacho llegó a Sevilla en mayo de 1915 salió de Sevilla el 22 de julio de 1918 después de haber presentado su renuncia formal de cargo, ante el Obispo de Cali. El 16 de julio de 1915 el Obispo de Cali (hace 100 AÑOS) eleva la Vice Parroquia a l dignidad de Parroquia.

Aquí inician los trabajos propiamente de proyección y ejecución del actual Templo parroquial de San Luis

Pbro. Alfonso Zawadzky Colmenares

Estuvo como párroco de Sevilla entre 1918 y 1928; se esmeró por dar a Sevilla un tinte de progreso integral; contratando los planos del actual templo parroquial San Luis Gonzaga con la firma Borrero & Ospina, insignes ingenieros-constructores de la Ermita de Cali

Pbro. Marco Tulio Collazos Mayor

Ingeniero constructor. El Padre Collazos llegó a Sevilla el 14 de diciembre de 1928. Recogió la primera suma de dinero para el nuevo templo de Sevilla. Salió de esta ciudad el 1 de agosto de 1930[17]. Falleció en Cali…

Pbro. Narciso de J. Rentería

El Pbro. Narciso de J. Rentería llegó a Sevilla en 1933 e inició los trabajos del actual templo parroquial de San Luis; permaneció hasta 1935, cuando fue nombrado párroco de Ansermanuevo.

Pbro. Plinio Guillermo Quintana Polanco

Llegó a Sevilla el 17 de octubre de 1935; llevó a feliz término la construcción del templo, embaldosándolo.

Pbro. Víctor Buenaventura Nates[18]

“Dotó el templo de un artístico altar el sagrario, las columnas y candeleros hermosamente trabajados”[19].

[1] “¡Ah de la vida!”, Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645).

[2] Esta parroquia, territorialmente era grande; de esta vasta área nacieron las parroquias ‘Nuestra Señora del Carmen’ de Caicedonia, las de Ceilán y parte de Barragán. En enero de 1926 se le segregó el territorio de Caicedonia; en julio de 1943 parte del de Ceilán; en enero de 1945 parte del de Barragán; en abril de 1956 el de San Antonio de Padua; en enero de 1960 nace la parroquia ‘Sagrado Corazón de Jesús’ en Sevilla. Se elevó la parroquia de San Luis a la dignidad de Vicaría Foránea, hoy se le conoce como Arciprestazgo. Posteriormente nace la parroquia “Nuestra Señora del Carmen” en Sevilla el 15 de julio de 1988; el 26 de mayo de 2006 fue creada la parroquia “Divino Niño Jesús”.

[3] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Semanario Horizontes, No. 112, septiembre 3 de 1938, página 2.

[4] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Revista Cincuentenario, mayo 3 de 1953, Número 13, página 52.

[5] Libro de Actas de la Junta de Fábrica de la Parroquia “San Luis Gonzaga” de Sevilla, Valle del Cauca. Cfr. Monografía de José Dolores Muñoz y Ricardo Esponda, ejemplar publicado en 1943, página 138.

[6] Libro de Actas de Visitas Pastorales a la Parroquia San Luis de Sevilla, página 1.

[7] Libro de Actas de Visitas Pastorales a la Parroquia San Luis de Sevilla, página 2.

[8] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Semanario Horizontes, No. 124, abril 7 de 1939, página 1.3.

[9] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Semanario Horizontes, No. 28, noviembre 4 7 de 1933, página 1 y 4.

[10] Libro de Actas de la Junta de Fábrica de la Parroquia “San Luis Gonzaga” de Sevilla, Valle del Cauca. Acta No. 7 del 1 de octubre de 1933).

[11] Libro de Actas de la Junta de Fábrica. Acta del 26 de octubre de 1933).

[12] Cf. Libro de Actas de la Junta de Fábrica. Acta N. 13 del 6 de diciembre de 1933).

[13] Cf. Libro de Actas de la Junta de Fábrica Acta N. 28 del 8 de abril de 1934).

[14] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Semanario Horizontes, No. 16, noviembre 16 de 1935, página 5.

[15] Óscar Toro Echeverri, tomado de Vásquez Vargas, Ulises, Sevilla, Valle del Cauca, Otro hito de una concepción colonizadora, Imprenta Departamental del Valle del Cauca, Cali, 1998, página 200.

[16] Pedro Emilio Gil Jaramillo, Semanario Horizontes, No. 93, abril de 1937, página 3.

[17] En el libro 13 de Bautismo, a partir del folio 457 aparece firmando el Pbro. Marco Tulio Collazos Mayor, con fecha 14 de diciembre de 1928, pero, el sacramento fue administrado por el Pbro. Alfonso Zawadzky Colmenares. En el folio 469 aparece una nota, así: “El día primero de agosto del presente año de 1928 tomé, en Cali, posesión canónica como Párroco de esta Parroquia de Sevilla, de la que tomé posesión corporal en la Curia Diocesana el veintidós de diciembre del mismo año”.

[18] Nació en Palmira el 20 de mayo de 1898; estudió en el Seminario de Popayán y allí fue ordenado sacerdote por Monseñor Maximiliano Crespo Rivera el 11 de junio de 1927. Falleció en Palmira, siendo párroco de La Catedral, el 12 de diciembre de 1972.

[19] Reseña Eclesiástica de Sevilla, página 12.

[1] Nació en Palmira el 20 de mayo de 1898; estudió en el Seminario de Popayán y allí fue ordenado sacerdote por Monseñor Maximiliano Crespo Rivera el 11 de junio de 1927. Falleció en Palmira, siendo párroco de La Catedral, el 12 de diciembre de 1972.

[1] Reseña Eclesiástica de Sevilla, página 12.

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Published by Hector Favio
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