Atisbos Analíticos 146, mayo 2012, Santiago de Cali, mayo 2012, Humberto Vélez Ramírez, profesor del IEP-Universidad del Valle; presidente de ECOPAIS, Fundación Estado*Comunidad*País, “Por una nuevo Estado para un nuevo País”. humbertovelezr@gmail.com, EL VALLE DEL CAUCA 2012: POR UN VOTO EN BLANCO
PROACTIVO Y CRÍTICO,
IMAGINATIVO Y PRODUCTIVO
Ojalá en esta sociedad en la que la democracia electoral ha sido el clásico trapo con el que se ha solido enjuagar su suciedad estructural, a ningún movimiento político ciudadano o persona concreta, se le haya ocurrido en estas atípicas elecciones apelar a la opción del voto en blanco como el atajo más cómodo para tapar su precariedad electoral, política, programática y organizativa.
Ojalá en esta casi evidente “inconstitucional convocatoria” para elegir gobernador del Valle del Cauca, ese inédito camino, al que en Colombia apenas se le están insinuando prometedoras entradas, no se constituya en una perversa ocasión para que “los personalismos de siempre” que, por distintas razones no lograron inscribirse, le abran espacios políticos a sus intereses corporativos e individuales.
Sabemos que el camino del voto en blanco no es un objetivo político en sí mismo, sino, más bien, una inédita e importante forma de participación que, en la coyuntura, puede funcionar como la posibilidad táctica para sumarnos y asumirnos y acercarnos como conciudadanos para, en un segundo momento postelectoral, construir entre todos y todas un Acuerdo Regional en torno al presente y al futuro del Departamento del Valle del Cauca.
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Alrededor de la idea del voto en blanco, en la última semana han aparecido dos iniciativas centrales que, a nuestro juicio, se inscriben en un horizonte común: la una proveniente de los “progresistas de Cali” y la otra, surgida desde la academia por iniciativa del profesor Jorge Rojas.
Del profesor Rojas hemos recogido una serie de ideas así,
“ Juntar gente, sumar gente para el VOTO EN BLANCO…si logramos salir con un buen número de votos en blanco, entonces haremos una convocatoria a la construcción de un ACUERDO REGIONAL!!! No más PERSONAS voluntariosas y hasta bien intencionadas quizás! Necesitamos protagonistas COLECTIVOS”.
Por su parte, El Comité Coordinador de los “Progresistas de Cali”, el pasado 19 de abril emitió el Comunicado “POR LA DIGNIDAD VALLECAUCANA: VOTO EN BLANCO” del cual destacamos,
“El VOTO EN BLANCO es una herramienta de resistencia ciudadana, es en esencia un voto de opinión, una expresión política y ciudadana de inconformidad y de rechazo de candidaturas que no representan el interés ciudadano “. Se buscaría, entonces, “construir un GRAN ACUERDO O PACTO CIUDADANO, que vaya más allá de las elecciones con miras a una ADMINISTRACIÒN PÚBLICA DECENTE, que dignifique el ejercicio de la política y luche contra todas las formas de corrupción”.
Importa destacar que CARLOS GONZALEZ, el candidato a la gobernación por el Polo Democrático Alternativo, en sus declaraciones públicas no se ha encontrado alejado de un horizonte similar pero distinto de consideraciones y propuestas.
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Aunque no sea si no como simple advertencia, importa destacar que, de nuevo, la convocatoria a estas elecciones para gobernador del Valle del Cauca, hecha el 4 de mayo, solo dieron 17 días, hasta el 21, para posibilitar las inscripciones violentando, desde arriba, el derecho constitucional de algunos aspirantes de recolectar firmas como aval ciudadano de su inscripción.
Entonces, en lo institucional, esta situación no señala el marco político más propicio para enfrentar la grave crisis del departamento, que no sólo es fiscal, sino, sobre todo y ante todo, como diría Gramsci, una crisis de hegemonía asociada a la incapacidad de la clase política tradicional para marcarle rumbos de dirección al departamento y a la subregión del pacífico.
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En Colombia el no votar ha sido la conducta históricamente más frecuente de entre el 60 y el 70% de la población del censo electoral y ello por razones, sobre todo y ante todo, ligadas a la apatía política. De cara al país, los abstencionistas son indiferentes. Les da lo mismo equis, ye o zeta. En este país colombiano, andamos mal no porque todos seamos “malos ciudadanos”, sino porque una masa crítica sólo accede a la ciudadanía a mirar, a contemplar a un país que se desembarranca ante sus pasivas miradas Por eso la abstención, a no ser en una pequeña fracción de ellos, los abstencionistas críticos, no es una forma de participación como sí lo es, pasiva o activa, el voto el blanco. Pero, no se trata del voto en blanco como simple expresión del apego a lo institucional, sino de apelar a ese medio como una proactiva forma de lucha política, sobre todo en esta época cuando esta modalidad de participación ha alcanzado, 1.un importante valor político; 2.un profundo significado participativo; y. 3.una elevada eficacia simbólica en la subjetividad de quienes lo practican.
Repitámoslo, sobre todo ahora cuando a partir de la reforma constitucional del 2003 se modificó y adicionó, mediante el acto legislativo No 1, el artículo 258 de la Constitución de 1991 y se definió que, por una vez, debían repetirse las elecciones para elegir miembros de una Corporación, gobernador o alcalde o primera vuelta en las presidenciales cuando el voto en blanco alcanzase mayoría absoluta, es decir, el 50% más 1.
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En su novela “Ensayo sobre la lucidez”, el nobel de literatura de 1998, José Saramago, imaginó unas elecciones municipales en una ciudad sin nombre, podría ser cualquiera del planeta tierra, en las que triunfó el voto en blanco, lo que provocó un terremoto político. En febrero del 2004, teniendo como referente su novela, un periodista le preguntó, ¿El voto en blanco es antidemocrático? ¿Qué razones lo justifican hoy?
El Nobel respondió,
“EL VOTO EN BLANCO es igual democrático que cualquier voto expreso…El elector que votó en blanco no puede ser acusado de subversivo, es sencillamente alguien que no está satisfecho con el funcionamiento de la democracia y escoge esa manera de expresarlo. ¿Para qué engañarse? Vivimos en una democracia secuestrada por el poder económico… esto todo el mundo lo sabe. La novela no se sitúa en ningún país, creo que en todas partes puede ocurrir”. En otra entrevista Saramago dijo al respecto, “El sistema democrático- entre comillas- tiene una bomba y la bomba es un voto en blanco… A mí me gustaría que la ciudadanía le diera un susto tremendo al sistema electoral. Así se tenga el 80% de ABSTENCIÓN, el sistema seguirá funcionando, pero ¿Qué haría un gobierno si se encuentra con el 80% de los votos en blanco? “.
De las muchas experiencias que ha habido en diversas partes del mundo sobre el voto en blanco, una generalización empírica importante se ha podido inducir: que a los establecimientos y a los políticos, los abstencionistas los tienen sin cuidado, pero que a los que sí les temen, y mucho, es a los ciudadanos capaces de ejercer, de modo racional y crítico, el voto en blanco, sobre todo cuando éste posee valor político para hacer nugatorias las elecciones.
En España existe un blog llamado VOTO EN BLANCO, al que desde su creación en el 2004 han accedido más de un millón y medio de visitantes. Lo dirige Francisco Rubiales. Las ideas de este blog, sencillas y convincentes, son las que Rubiales ha expuesto en sus últimos tres libros: a. Una primera de sus tesis postula que la democracia se encuentra secuestrada y degradada, ( “Democracia Secuestrada”. Almuzaraza.2005); b. Otra hipótesis dice que los políticos son los grandes responsables del asesinato de la democracia, ( “Los políticos, los nuevos amos”, Almuzaraza. 2007); y. c. finalmente una tercera tesis dice que los periodistas, al aliarse con los grandes poderes y traicionar la verdad, son los grandes cómplices del hundimiento de la democracia y de la degradación moral y política de la sociedad. ( “Periodistas sometidos, los perros del poder. Almuzaraza. 2010). Esto no obstante, Rubiales dice que
“EL VOTO EN BANCO no es un objetivo sino una desgracia para un demócrata ya que se ve obligado a hacerlo porque no encuentra ni políticos ni democracias que sean dignas de recibir un voto honrado. Lo ideal, afirma Rubiales, sería votar a políticos que sean verdaderamente demócratas, que no mientan y cumplan sus promesas sin trampas, pero, eso, por el momento, es imposible en España”.
Finalmente, destaquemos que en una Conferencia que Saramago dictó en Colombia, comentó que en una oportunidad en debate con el político portugués Suárez, éste le había dicho que un 15 o 20% de votos en blanco en Portugal eran una desgracia para la democracia de su país, y que él le había respondido, ¿acaso no lo son las ingentes cantidades de abstencionistas que hay en Portugal?
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En Colombia son muchos los colombianos prisioneros del imaginario social de que el voto en blanco es una perversión política cercana a la subversión. Pero ya sabemos que la conducta voto en blanco no es subversiva sino prometedora y esperanzadamente participativa y con una enorme potencialidad productiva en materia de resultados políticos. Dependerá de quienes lo practiquen para que no se vuelva una herramienta de doble filo.
De modo conciso, traigamos a colación algunas experiencias de voto en blanco fuera y dentro del país.
En julio de 1957 en Argentina triunfó el voto en blanco: el peronismo estaba proscrito y la dictadura convocó a unas elecciones sin permitirle participar. Desde el exilio Perón demandó a los peronistas que votaran en blanco, quienes triunfaron con más de dos millones de votos. En España en el 2004, en elecciones para el Congreso de Diputados, votaron en blanco 363.823 ciudadanos; entonces, los “Ciudadanos en Blanco” exigieron la expedición de una ley de voto en blanco computable. En Colombia ha habido experiencias de voto en blanco muy interesantes. La experiencia más reciente tuvo lugar en Bello Antioquia donde el candidato conservador a la alcaldía votando en solitario a favor de sí mismo, se topó con un voluminoso voto en blanco, que, triunfante, obligó a repetir las elecciones.
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Iremos a estas elecciones a votar no por personas; tampoco por listas. Estaremos como por fuera de unas elecciones típicamente colombianas donde las personas y los personalismos y los intereses y egotismos personales es lo central. Pero, tampoco tenemos un programa. Esto no obstante, sí lo tenemos en mente. Vamos a votar, más bien, por un deseo, el deseo de encontrarnos y unirnos y sumarnos para después contarnos no sólo en lo cuantitativo, que vamos a ser MULTITUD, sino, sobre todo, en lo cualitativo para encontrarnos con la sorpresa de que le estamos dando forma a un ACTOR COLECTIVO, capaz de construir, como punto de partida, una gran ACUERDO REGIONAL. Después, ya veremos.