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Lisandro Duque Naranjo

“Hacer una película es un trabajo tan arduo, que no vale la pena intentarla si a través de ella no se logra una recompensa espiritual”

 

Por   Libaniel Marulanda

 Los lectores, si es que tengo la fortuna de tenerlos,  notarán que el autor de estas crónicas es recurrente en  visitar  la década de los setenta.  Esa frecuente cita de aquella década es explicable en razón a que nuestra generación, los amigos,  y casi todos los personajes que se pasean por estás páginas dominicales, precisamente  en esos años  de conflicto  estaban recién entrados  a la universidad, padecían a Bogotá, se sacudían el musgo provinciano y, todos a una, eran soñadores activos  de una misma y hermosa utopía.

Y Lisandro Duque, desempacado de Sevilla Valle, que  para aquel entonces ya era un pueblo marginado por la  nueva vía Armenia - Cali, llegado a la Universidad Nacional  en el año de 1969  con el propósito de ser antropólogo, es uno de los protagonistas del pensamiento y las posturas  estéticas de esa añorada época.

La nula posibilidad de supervivencia  de medios escritos, al margen de los tres o cuatro  grandes diarios  de Colombia,  contribuyó a  la cosecha de radialistas  de provincia desde los años cincuenta, época dorada de la radio en Colombia, “los años de radio”, cuyo declive coincidió con la juventud  del personaje de hoy.

Lisandro Duque, con apenas 17 años y en Sevilla,  conducía un programa radial y su tema favorito eran las películas que presentaba en estreno el teatro municipal cada 8  días. Por esta razón, en cuanto pisó la capital  se metió de cabeza en el asunto del cine.  Y mientras  se saturaba de teorías antropológicas,  oficiaba como crítico de cine y dirigía “Ocho y medio”, un Cine club de la Universidad Nacional  que exhibía  ese otro cine no comercial, el  clásico.

Eran entonces los tiempos de la rebeldía y de la inserción política de la juventud en todo el mundo, influenciada por el mayo francés y la revolución cultural china. Como acierta a definirlo el mismo Lisandro, en una  magnífica entrevista con Víctor Fowler: “…un momento en que se apodera de la discusión estética el hecho insurreccional. No podría descalificar la época, porque soy un producto de ella, pero siento que había un toque demencial en la forma como se le atribuía a la política la causalidad de todo: no se le daban opciones, oportunidades, al hecho artístico de discutirse sin hacerlo desde un parámetro estrictamente político.

La implementación de una medida oficial proteccionista, que sometía las salas de cine a la exhibición de cortometrajes nacionales de 15 minutos, influyó de manera definitiva en la demanda de cineastas.  De otra parte, centenares de actores, amén de artistas provenientes de otras disciplinas, sentían la necesidad de profesionalizarse, de cualificar sus precarios conocimientos empíricos, surgidos al calor de las mismas luchas estudiantiles. Es decir,  el terreno  estuvo propicio para saltar de lo artesanal a lo profesional.

Lisandro Duque, lanzado al agua por las circunstancias, felices desde luego, recuerda cómo se apoyaba en el conocimiento de los camarógrafos, luminotécnicos y demás gente del gremio.  Aún al final de los años setenta la escasez de libros sobre cine era notoria. Por eso quiere de tal manera  uno de los pocos libros que era posible conseguir en Colombia, escrito por el primero de los grandes maestros del cine, Sergio Eisestein: “Reflexiones de un cineasta”.

Lisandro en hechos y fechas
        
   Aunque sus primeras incursiones como guionista y realizador de cortometrajes, documentales y largometrajes de ficción se remontan a 1974, es el año de 1982 el punto de  partida de su carrera como guionista y director. “El escarabajo”, su primera película es premiada en el Festival Nacional de Bogotá, dos años después, en las categorías  MejorGuio Guion,Mejor Direccion y Mejor Pelicula.

Luego, en 1985, escribió y dirigió “Visa USA”, una segunda incursión en la pantalla grande que se hace merecedora del Gran Premio en el Festival Internacional de Cine de Cartagena.

En compañía de Gabriel García Márquez, en 1987, escribe el guión de “Milagro en Roma”, que hace parte de la serie “Amores difíciles”, una película que fue producida por la Televisión Española y  galardonada  como Mejor Guión en el Festival de Montecarlo de 1989 y Mejor Película en el Encuentro de Televisiones Europeas de Reims, en 1990.

Una de las grandes novelas históricas de Colombia, del huilense José Eustacio Rivera, “La Vorágine”, cuya versión fue escrita y dirigida por Lisandro y  adaptada para R.C.N. Televisión  y resultó  finalista en el Festival Mundial de T.V. de Nueva York, en 1991.

En 1994,  fundó en la Universidad Nacional de Colombia una programadora de televisión, la UNTV y dirigió los programas “Huso de razón” e “Historia debida”.

Lisandro Duque estuvo en calidad de director en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los baños, en Cuba, una institución fundada por García Márquez, y  terminó sus funciones en 1996.

Un año después, el Ministerio de Cultura de Colombia, otorgó el  Primer premio como guión argumental a “Los niños invisibles”, una de sus últimas películas, ganadora de más de siete premios, y la que será motivo de encuentro de este cineasta con los espectadores, en el Segundo Encuentro Nacional de Escritores de Calarcá.

 

Lisandro y su rollo

 

   

Si  se  ven  primero  sus películas, al conocerlo, sea el territorio que fuere: la calle, algún evento o  en su casa, de inmediato se advierte que su imagen, su manera de ser, corresponden con exactitud al retrato hablado que nos elabora la imaginación mientras discurren las secuencias cinematográficas  realizadas bajo su dirección.

            Y si la cosa es al contrario, luego de conocerlo y tratarlo, se concluye que  sus películas reflejan con amplia resolución  fílmica la  personalidad de este sevillano nacido en un lluvioso 30 de octubre de 1943. A sí mismo se califica como “un escritor sin libros”, pero su capacidad literaria es tan amplia como su expediente cinematográfico. De ello y con creces dan cuenta sus guiones premiados.

            Aparte de ser guionista y director con cerca de quince  reconocimientos internacionales, Lisandro incursionó en el periodismo de opinión a través del diario El Espectador. Por Su columna “Lo divino y lo humano”,  obtuvo  el premio de periodismo Simón Bolívar  en 2001. En la actualidad continúa escribiendo y, como suele ser ahora una actitud estatal hacia los pensantes de la otra acera, hasta su correo electrónico ha sido chuzado.

Su sencillez es un perro fiel que lo  acompaña a todas partes. Al contrario de tantos escritores, actores,  poetas y artistas, a quienes el peso de la egolatría no les permite ya ni caminar entre los demás mortales, Lisandro Duque es un personaje de dimensión internacional  que nunca se niega a  asistir a cualquier evento, por austero y pobre que parezca. A pesar de su importancia sigue siendo leal y asequible a sus amigos de provincia.

A nuestro juicio es el mejor director de cine que ha tenido Colombia. Su persistencia, los diversos  reconocimientos a su obra fílmica, el hecho significativo de haber dirigido la Escuela Internacional de  Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, hombro a hombro con Gabriel García Márquez, hasta 1996; haber escrito a cuatro manos con Gabo el guión de la película  “Milagro en Roma”, una adaptación del cuento “La larga vida Feliz de Margarito Duarte”, con sobrados méritos lo han hecho entrar por la puerta del garaje a la historia del séptimo arte en nuestro país.

Tienen las películas de Lisandro Duque Naranjo ese color local, esa ambientación que incluso parece percibirse por la vía olfativa. En ellas está Colombia de cuerpo entero, están sus ciudades, sus pueblos. Nos encontramos con la Sevilla de su niñez y adolescencia. En escenas como la del baile de enamorados en “Visa USA”, al final nos sentimos mojados por esa lluvia particular de zona cafetera.

Los personajes de todas sus películas respiran nuestro mismo aire, somos nosotros mismos puestos en escena. Es esta sociedad  que se nutre de iguales mitos, costumbres y destinos. En “Los niños invisibles”, por ejemplo, nos encontramos encarnados en el asombro infantil ante los artilugios de la magia negra vendida por los culebreros en míseras revistas. En “El Escarabajo”, la primera de sus películas,  con el  ruido de las sirenas de los transmóviles, y la abigarrada parafernalia de las rememoradas Vueltas a Colombia, de nuevo nos sentimos niños exaltados por la visión de los escarabajos antioqueños con sus sones de pedal,  sudor y sacrificio.

Por esas cosas inexplicables de la vida, hace apenas una semana, en Calarcá por  fin pude cumplir la cita de espectador con la última película de Lisandro “Actores en conflicto”, estrenada  en el año 2008. Y de nuevo me asistió el asombro: ahí estaba yo,  metido  en una obra de teatro de los años setenta, que fueron los años de floración de la utopía, de  nuestros mejores años,  porque nuestros sueños eran los mejores: cambiarle el curso a la historia, instaurar la equidad social , sepultar los privilegios  y desterrar la oprobiosa miseria colombiana. Estoy obligado a aclararle al lector que tuve la oportunidad de hacer teatro callejero, de pancarta, como músico y actor, y de ahí la sorpresa con la película.

  Digamos que Lisandro Duque Naranjo no ha tenido que recurrir a violentar o enmascarar nuestra colombianidad y que esa pulcra cualidad lo mantiene vigente, aún  en un medio tan susceptible a los caprichos del mercado, de la moda o, peor aún, de la pedante carreta con que se suele oscurecer lo que es claro en una sociedad manipulada por el poder del dinero.

Si acaso no lo era, cosa que dudamos, aprendió a ser humilde,  paciente, realista y, ante todo, excelente director. Y al final, luego de cuarenta años, kilómetros de celuloide,  toneladas de imágenes, guiones y dificultades, este cineasta colombiano  estará en Calarcá, que refrenda su condición de ciudad literaria de Colombia, el próximo sábado 20 de junio. Por la connotación que entrañan esos cuarenta años, su visita  será un  acontecimiento para celebrar con todo el alborozo posible.
Calarcá, 13  de junio de 2009 

libaniel@gmail.com
y  Los niños invisibles

Lisandro

Premio a la mejor película colombiana en el XVIII Festival de Cine de Bogotá.

2001 Premio especial del jurado en el VI Festival Internacional de Cine para la Infancia en Montreal.

2001 Premio del público y de la crítica en el festival Iberoamericano de Toronto, Canadá.

2002 Primer premio a la mejor película colombiana en el Festival de Cartagena.

2002 Primer premio en el Festival Iberoamericano Cine de San Juan de Puerto Rico.

2002 Premio al mejor guión en el Festival de Cine para la Infancia de Olimpia, Grecia.

2003 Primer premio del jurado y del público en el Festival Iberoamericano de Madrid, “Chimenea de Villaverde”.

Premio a la mejor película colombiana de los últimos tres años (2001 a 2003) por elección de los estudiantes de cine, televisión y comunicaciones de 30 universidades de Colombia.

Lisandro y su filmografía como director

1974- Favor correrse atrás, 10 min., doc.

1975- No se admiten patos, 9 min., doc.

1976- Lluvia colombiana (codirigido con Herminio Barrera), 12 min., doc.

1979- 38 corto, 45 largo, 15 min., ficción

1979- Hoy no frío, mañana sí, 10 min., ficción

1980- TV or no TV, 9 min., ficción

1980- Vivienda campesina, 14 min., doc.

1980- Nirma Zárate, doc

1981- Cine Venezolano, doc

1981- El Escarabajo, 90 min., ficción

1984- Arquitectura de la colonización antioqueña, mediometraje

1984- Cafés y tertulias de Bogotá, 25 min., doc.

1985- Un ascensor de película, 25 min., ficción

1985- Visa USA, 90 min., ficción

1985- El premio, corto, ficción

1988- Milagro en Roma, 90 min., ficción

1989- La Vorágine, serie de televisión, ficción, 12 horas

1991- María, serie de televisión, ficción

1992- Mediodía, corto, doc.

1994- Un día en la vida de Olimpo Cárdenas, mediometraje

1997- Los billaristas, corto para TV

2001- Los niños invisibles, 90 min., ficción

2004- Administrando Justicia, programa de TV

2004- Huso de razón, programa de TV

2004- Historia Debida, programa de TV

2004-8- Los actores del conflicto, largometraje, ficción

2006- Qué plato es Colombia, mediometraje, doc.

Lisandro y su filmografía como guionista


1973
- Yo pedaleo, tú pedaleas, cortometraje

1975- La Chamba, cortometraje

1976- Lluvia colombiana

1978- 38 largo, 45 corto

1979- Hoy no frío, mañana sí

1980- TV or no TV

1980- Vivienda campesina

1982- El Escarabajo

1983- Arquitectura de la colonización antioqueña 16 libretos para la serie de TV “Rafael Reyes, vencedor de imposibles”(“Revivamos nuestra historia”)

1985- Cafés y tertulias de Bogotá

1985- Un ascensor de película

1985- Visa USA

1986- El premio

1988- Milagro en Roma (con Gabriel García Márquez)

1989- La Vorágine

2001- Los niños invisibles

2008- Los actores del conflicto

Como Actor

1988- Milagro en Roma

(Fuente: Wikipedia)

 

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