TODOS LOS TEMAS Noticias nacionales, Internacionales, regionales, articulos especializados,opinion
Por Javier Marulanda.
Yo no se quien metió dentro de la historia de Colombia, el macabro cuento de las “balas perdidas”, e ignoro por qué si los proyectiles viven tan extraviados, logran una afinada puntería para herir o matar niños indefensos en este territorio de violencia, de Humillados y ofendidos.
A mi no me importa si el gato es blanco o es negro, lo que me interesa es que el felino cace ratones y aquí lo que necesitamos es saber que se esconde detrás de cada episodio, quienes pueden ser los responsables de este exterminio selectivo del que son víctimas niños, niñas y adolecentes de los barrios marginales de las grandes ciudades y nunca los menores que habitan palacios donde también se pueden esconder francotiradores, personas que se baten en duelo y protagonistas de ajustes de cuentas, como se dice dentro de la jerga policiva.
Me surge una pregunta y me asalta una inquietud. ¿Será que en el fondo de todo esto existe una organización clandestina destinada a matar niños? ¿Merodea en el entorno, un Herodes de los tiempos modernos, cuya misión es matar para que no se perpetúe la progenie y se borre de raíz toda esperanza de vida?
Vivimos en un mundo de maniáticos , la sociedad está enferma , el odio asecha en cada esquina, los niños no son del agrado de sujetos neuróticos y psicóticos, hay aversión hacia ellos y lo más curioso es que cuando el país por fin empieza a legislar en favor de los menores, se cometen contra ellos toda serie de atropellos: madres quemando a sus hijos por no acatar una orden, padres asesinando a recién nacidos por litigios con la madre del menor, hermanos secuestrando niños de sala-cuna, mujeres robando infantes recién paridos y saliendo por los hospitales como “Pedro por su casa” y finalmente el rollo demagógico y mal contado de las famosas y publicitadas “balas perdidas”.
Cada uno habla de la feria de acuerdo a como le vaya en ella y es deber de padres y familiares de las victima inocentes empezar a mover la opinión internacional, sensibilizar conciencias en todo el orbe, porque estos son crímenes de lesa humanidad y corresponde a los seres humanos la protección de los indefensos y con más razón si estos son niños de una patria adolorida, maltrecha, huérfana y sin respeto por la vida y la dignidad de sus semejantes.